La propaganda se entiende como el conjunto de técnicas y medios de
comunicación social tendentes a influir con fines ideológicos en el
comportamiento humano. En cuanto a propaganda política está mediatizada,
es decir, no se hace directamente sino a través de los medios de comunicación.
El siglo XXI significó el arribo de nuevos medios de
comunicación. El desarrollo tecnológico llevó a una era digital signada por
redes sociales, es decir, plataformas virtuales que permiten entablar las
relaciones, por ejemplo Facebook y Twitter.
La política, central a la vida de las personas, no podía
quedar por fuera de estos espacios. Las redes sociales permitieron a la propaganda
política ampliar su alcance social y sus canales de transmisión. Las redes sociales entraron
al campo de la política como una especie de comunicación directa, individual y
exclusiva con miles de personas. La influencia que generan estas plataformas es
tan grande que es imposible ignorarlas, al
punto que se convirtieron en un elemento clave en las estrategias de diseño de
las campañas políticas.
Por ejemplo, en Argentina, el actual presidente de la Nación,
Mauricio Macri, muestra una fuerte presencia en las redes sociales y destina
parte del presupuesto a la construcción de su imagen en las redes. Poco tiempo
después de asumir, se sumó a la red Snapchat, utilizada por los más jóvenes.
Las redes son una herramienta para el diálogo y la
comunicación bidireccional. Emiten propaganda y raramente establecen
un diálogo auténtico. Y allí es donde pueden caer en una catástrofe. Es un
arma, pero de doble filo.
Dentro de la “Política 2.0”, se considera que algunos de los
beneficios de este tipo de comunicación son:
- Las Redes Sociales permiten mejorar el
conocimiento y comunicación con la ciudadanía y en especial los electores.
- Las Redes Sociales permiten al político llegar
de forma directa a la ciudadanía sin la participación de los periodistas.
- La cantidad de personas presentes
en Redes Sociales crece todos los días.
- Las Redes Sociales permiten a los políticos
dar un tratamiento personalizado a su audiencia.
Durante las
elecciones, además de
publicar las fotos de sus recorridos por la ciudad o el departamento y sus
opiniones, algunos políticos, incluso, compran pauta en las redes sociales.
El monto es pequeño, comparado con lo que vale pautar en medios tradicionales,
pero los resultados pueden medirse con más facilidad. Al pautar en Facebook,
por ejemplo, puede elegirse el público específico al cuál se quiere llegar, lo
que hace más efectiva la campaña. Sin embargo, cabe aclarar que la
teoría del marketing dice que para que un mensaje en internet tenga el mayor
impacto, debe repetirse de 7 a 10 veces por usuario.
Fuentes:
Propaganda política y redes sociales
Comunicación política 2.0
Redes sociales, el paraíso de la propaganda

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